DE CINCO EN CINCO POR BAKER
Toma una baraja cualquiera que haya sido previamente mezclada por un espectador y pasa las cartas con la excusa de retirar el comodín.
Mientras lo haces, fíjate en la carta inferior y en las cartas 6ª , 11ª y 16ª por abajo, es decir, la inferior y, contando de cinco en cinco, las tres siguientes. Supongamos que la carta inferior es el 5 de diamantes y las tres siguientes, a intervalos de cinco cartas son el 7 de tréboles , el 6 de corazones y el 3 de picas. No hace falta que recuerdes los palos, basta con los números. En este caso, pues, has de aprenderte simplemente 5763. No te resultará difícil hacerlo mientras vas pasando las cartas.
Seguidamente, voltea la baraja cara abajo, corta por abajo unas 7 u 8 cartas completando el corte y deja la baraja en la mesa. Pide a un espectador que corte aproximadamente por la mitad, complete el corte, mire la carta superior, la introduzca por el medio y cuadre las cartas. Toma la baraja y ve pasando cartas hasta encontrar la carta inferior del principio, el 5 de diamantes. Recuerda las cifras que te aprendiste: 7563, y mira si entre el 5 y el 7 sigue habiendo 4 cartas. Si es así, cuenta las que hay entre el 7 y el 6. En alguno de los grupos habrá 5 cartas en lugar de 4 y una de las 5 será la elegida. Corta llevándote las cinco cartas a la parte superior y échales un vistazo para aprenderte de memoria sus valores. Llévate, la baraja a la espalda y pregunta de qué número era la carta elegida. Tráela hacia adelante y déjala en la mesa. Pregunta cuál era el palo. Voltea la carta elegida.
En el improbable caso de que haya dos cartas del mismo valor, coloca una de ellas sobre la baraja y la otra debajo. Trae las cartas hacia adelante y, al ir a dejarlas sobre la mano extendida del espectador, echa un vistazo a la carta inferior. Pregúntale cuál era su carta y voltea la carta superior o bien la baraja completa, según corresponda.
DESAPARICIÓN POR GIBSON
Puedes emplear una baraja cualquiera que esté completa y tenga estuche. Pide a un espectador que mezcle la baraja, tome una carta. y te devuelva el resto. Cuadra bien las cartas e introdúcelas en el estuche. Una vez que el espectador se haya fijado en su carta, colócate de espaldas a él y, con las manos a la espalda, ofrécele el estuche abierto y pídele que introduzca su carta por el medio de la baraja. Mientras lo hace, aprieta con fuerza el extremo inferior del estuche para que la carta no pueda quedar perfectamente cuadrada con las demás. Pídele que cierre el estuche.
Sigue dando la espalda al espectador mientras éste anota el nombre de su carta en un papel. Abre rápidamente el estuche, saca un poco las cartas y hojéelas con el pulgar hasta llegar a una carta que sobresale del resto. Sácala, mírala y guárdatela en un bolsillo del chaleco, cerrando a continuación el estuche. Ahora, no sólo sabes cuál es la carta elegida, sino que la tienes guardada en un bolsillo. Termina el juego como más te guste.
Mientras extraes la carta del estuche, mantén los codos pegados al cuerpo para no poder realizar movimientos extraños que pudieran delatarte.
DETECCIÓN DEL CORTE POR LARSEN
Pide a un espectador que mezcle una baraja cualquiera. Mientras lo hace, quizá puedas ver la carta inferior. Si la ves, recuérdala; si no, toma la baraja, mírala y luego mezcla a fondo con cuidado de no cambiar esta última carta de sitio. En cualquiera de los casos, recuérdala como tu carta de referencia. Coloca la baraja en la mesa y pide al espectador que corte y complete el corte. Obsérvalo mientras lo hace y calcula en que posición ha quedado tu carta (en general se suele cortar bastante cerca del centro). Ofrécele ahora las cartas para que tome una cualquiera, la recuerde y la introduzca en la baraja lo más cerca posible del centro. Imaginemos que has calculado que la carta de referencia se encuentra a dieciocho o veinte cartas de arriba y la carta elegida está en el centro con un margen de error de una o dos cartas y, por lo tanto, de cinco a diez cartas por debajo de la de referencia. Pasa las cartas en busca de tu carta de referencia y coloca las cartas que están en las posiciones sexta a la décima por debajo de ella sobre la baraja. Extiéndelas ligeramente y apréndete de memoria sus números (el palo no es necesario). Llévate la baraja a la espalda y pregunta cuál es el número de la carta elegida. Seguidamente, saca la carta correspondiente y colócala cara abajo en la mesa. Pide al espectador que nombre su carta y muéstrala.
También puedes colocar dos de las cinco cartas sobre la baraja, otras dos bajo ella e introducir la quinta por el medio dada la vuelta. Trae la baraja de nuevo hacia adelante y pregunta cuál es la carta elegida. Muéstrala volteando la carta superior, o bien con un doble volteo si se trata de la segunda, o mostrando la carta inferior o, si es la segunda por abajo, retirando la inferior hacia atrás y sacándola. Si fuera la carta del medio, extiende la baraja.
DETECCIÓN POR HUELLAS DACTILARES
Cuando tomes una baraja de manos de un espectador que la ha mezclado, fíjate en la carta inferior. Date la vuelta, llévate la baraja a la espalda e invita a un espectador a que corte por donde desee y luego a que tome la carta superior del montón de abajo, la mire y la recuerde. Mientras la está mirando, vuélvete: hacia él y explícale que vas a intentar adivinar su carta gracias a las huellas digitales que esta dejando en ella. Mientras hablas, desliza sigilosamente la carta inferior, tu carta clave, al lugar superior del paquete que te quedó en la mano tras el corte. Vuélvete de nuevo de espaldas para que el espectador coloque su carta sobre el paquete y, sobre ella, el 44
paquete del corte; por fin, pídele que cuadre bien las cartas. Si te parece bien, déjale mezclar someramente en las manos, pero ten en cuenta que corres el riesgo de que se separen las cartas.
Con la excusa de examinar las huellas, busca la carta clave. La carta que está sobre ella es la elegida.
DORSOS ARRIBA
Hacen falta dos barajas de dorsos rojo y azul respectivamente, pero, en este caso, ambas están preparadas. Retira las figuras de la baraja roja, mézclalas y fíjate en la que queda más abajo (por ejemplo, la J de picas). Colócalas debajo de la baraja y, bajo ellas, un par de cartas que no sean figuras. De esta forma todas las figuras quedan 37
agrupadas en la parte inferior de la baraja. En la baraja azul, voltea la J de picas y colócala en el segundo lugar empezando por arriba. Guarda las dos barajas en sus estuches.
Presenta las dos barajas y pide a alguien que escoja una de ellas. Si señala la azul, tómala y continúa el juego. Si elige la roja, lánzasela el espectador para que la guarde. En cualquier caso, saca la baraja azul de su estuche. Mezcla por hojeo dejando caer las dos cartas superiores a la vez, como si fuesen una, para que no se vea el dorso rojo. Corta, llevándotelas al centro, coloca alrededor de la baraja un elástico cruzado que sujete las cartas a la largo y a lo ancho, y lánzasela a otro espectador para que se la guarde en el bolsillo.
Pide al primer espectador que saque las cartas de dorso rojo del estuche Y las mezcle por hojeo, que las voltee cara arriba y que saque la primera figura que encuentre, le dé, la vuelta y la introduzca por el medio. Una vez hecho esto, pídele que coloque la baraja en la mesa cara abajo. A continuación, indica al segundo espectador que tome la baraja azul, le quite el elástico y la deje también cara abajo en la mesa.
Haz una recapitulación de los pasos que se han seguido, para reforzar el efecto final: un espectador ha mezclado la baraja roja, de la que ha elegido libremente una figura sin que tú tocaras para nada las cartas y luego le ha dado la vuelta y la ha perdido; durante todo este tiempo, la otra baraja estaba en el bolsillo de un espectador.
Sin embargo, explica, la afinidad entre las cartas es tal, que si en la baraja roja se voltea una carta, en la baraja azul se encontrará la misma carta del revés. Se extienden las dos barajas y en cada una de ellas aparece la J de picas cara arriba.