Faros: Si por el motivo que sea se nos ha desajustado la altura de los faros del coche y no podemos acudir a un taller para su reglaje, mientras podemos regularlos nosotros de la siguiente manera; ponemos el coche con las luces encendidas mirando a una pared a una distancia de unos cinco metros y regulamos las luces teniendo en cuenta que la luz que poryectan los faros nunca debe superar los ochenta centimetros de altura.
Filtro del aire: Si nos encontramos con que nuestro coche tiene menos potencia, consume más de lo habitual y se pone en marcha con dificultad, pese a que la batería está bien, puede ser señal de que el filtro del aire está sucio. Hay que cambiarlo. Si estás haciendo un viaje en coche, no esperes a revisar el filtro del aire a que lo hagan en el taller cuando lo lleves la próxima vez. El aire que respiramos está tan sucio, tan cargado de polvo que tras un desplazamiento de sólo cien kilómetros el filtro probablemente tenga un grosor de un dedo de suciedad.

Filtro de combustible: Hay que tener mucho cuidado de el filtro de combustible no se obstruya, porque además de empeorar el funcionamiento de nuestro vehiculo podemos llegar a ensuciar el sistema de alimentación de nuestro coche con el consiguiente desgaste de motor y futura averia.

Frenos: Cuando pasamos con un coche por un charco de unas dimensiones considerables, una vez pasado el charco deberemos pisar suavemente varias veces el pedal del freno para asi secar las pastillas de los frenos.