Si eres el único que accede a tu ordenador y no crees que alguien pueda utilizarlo sin tu permiso, arriesgando la seguridad de tus datos, este truco es una buena opción para no tener que introducir siempre el login y la contraseña.
Haz clic en el botón de Inicio. A continuación, en Ejecutar escribe Regedit y pulsa el botón de Aceptar.
Dentro del registro te desplazas por las siguientes claves: HKEY_LOCAL_MACHINE/SOFTWARE/Microsoft/Window
sNT/CurrentVersion/WINLOGON
Busca en la ventana la entrada AutoAdminLogon y haz doble clic. Se abrirá otra ventana. Sustituye el valor 0 por 1 y pulsa la tecla Aceptar. A partir del próximo inicio de Windows 2000, el sistema no se parará en la ventana de inicio sino que seguirá arrancando hasta mostrar el Escritorio.